domingo, 29 de abril de 2012

Claridad espacial y funcional en Mendoza



Ganadora del primer premio en la categoría Escala Menor de los Premios ARQ en la región Nuevo Cuyo, la Casa S es una obra de A4 Estudio. Implantada sobre un terreno irregular en el Barrio Dalvian en la ciudad de Mendoza, la vivienda proyectada por los arquitectos Leonardo Codina y Juan Manuel Filice fue ponderada por el jurado en base a dos motivos centrales. En primer lugar, porque obtiene el máximo rédito posible de una situación topográfica irregular. Y en segundo lugar, por la decisión de los proyectistas de ordenar el espacio en torno a un patio central. Esta disposición ordena el programa y permite el ingreso de luz y aire en las áreas sociales de la casa.
La vivienda, que también funciona como una oficina, se desarrolla a lo largo de una sola planta cuadrada que se ubica sobre la cota máxima del sitio, que se eleva 2,5 metros sobre la cota de acceso. De esta manera se entra por debajo de la estructura y mediante una escalera se ingresa gradualmente, primero a un patio y luego a las zonas más públicas de la casa. La organización funcional se resuelve siempre en torno al patio.
                                                                                                                                      Planta y corte
En línea con la pureza conceptual del proyecto, los autores decidieron utilizar el hormigón como material preponderante, tanto en el interior como en el exterior. El sistema estructural compuesto de vigas invertidas y tensores, se incorpora como un elemento más de la casa y a su vez “limpia” el espacio interior, convirtiéndolo en un continuo visual sin interferencias de ningún tipo. Por otra parte, los pilares que hacen de soporte de la estructura están revestidos en piedra.

lunes, 23 de abril de 2012

Por qué no siempre “menos es más”

La austeridad en arquitectura supone una transparencia visual y funcional que no se corresponde con la realidad. Toda construcción aparentemente sin costuras está llena de uniones y articulaciones complejas. Y costosas.



CASA FARNSWORTH. La obra de Mies, emblemática representación del "menos es más".
 En arte y diseño, y sobre todo en arquitectura, austeridad significa modernismo y minimalismo, el concepto que hizo famoso Ludwig Mies van der Rohe, de que “menos es más”. Parte de eso expresa la obligación de todo buen diseñador de hacer honor a una economía de los medios, de reconocer que la arquitectura, como el gobierno, es en primer lugar el arte de gastar dinero de otra gente. En su mayor parte, sin embargo, es algo más misterioso.

No todo “menos” es el “más” adecuado. Un diseño minimalista debe reducirse y redefinirse de forma gradual a sus causas y efectos esenciales y a veces sorprendentes, así como Miguel Angel descubrió un David inmanente en el interior de un bloque de piedra que nada decía. Lo demás es decoración, engaño y distracción. Como algunas reducciones son incisivas, tanto en el plano figurado como en el literal, todo recorte puede parecer sabio: el arte austero es un arte inteligente. Es una arquitectura de orden revelado, filtro selectivo y reconocimiento de patrones.

La austeridad estética resultante exige y recompensa nuestra inclinación a observar y pensar: si se mira lo suficiente la Casa Farnsworth (1950, foto) de vidrio de Mies, se advierte que en cada superficie simple y etérea están cristalizadas las estructuras de toda buena casa que se haya hecho. Es un sueño riguroso y sereno de confort y claridad, refugio y perspectiva. Por lo menos en teoría.

En arquitectura, ese tipo de teoría se remonta como mínimo al modernista austríaco Adolf Loos y su ensayo “Ornamento y delito”, de 1908, en el que no dice exactamente que lo primero es lo segundo, pero observa que, “Si quiero comer pan de jengibre, elegiré uno que sea absolutamente simple”. Para él, “de esa forma tiene mejor sabor.” Cuando la arquitectura simple que proponía Loos se convirtió en un gusto cada vez más impuesto, resultó fácil vincular esa austeridad estética con el rigor de las nuevas crisis políticas y económicas, lo que llevó a los editores de The Architect y Building News a comentar en 1931 que “sin duda esta etapa de austeridad terminará por pasar”, pero “algo de la impronta de esa sensación de contención estética persistirá porque concuerda con toda época de preocupación, como la actual, por problemas muy graves que exigen una firme sobriedad de pensamiento y acción.” Esa austeridad, sin embargo, es tan glamorosa como solemne. Como categoría estética, es de una extraña pretensión. Puede convertirse en lujo, hasta en exceso. La diferencia entre un espacio minimalista y un ambiente poco amoblado es la libertad de elección.

El minimalismo actual hace pensar en una vida de holgura tan intangible que trasciende el confort prosaico de la abundancia visible. Hace casi una virtud ética de una práctica estética de rechazo (que tal vez se extienda, de manera desconcertante, a las ideas de la estética corporal por las que se asocia la obesidad con la pobreza y ser muy rico equivale a ser muy flaco). Si bien Mies y sus contemporáneos introdujeron su arquitectura de techos planos, paredes blancas y estructura mínima en el contexto de viviendas públicas estándar, la perfeccionaron en retiros lujosos como la Casa Farnsworth.

El arquitecto minimalista más celebrado de nuestros días, John Pawson, cuenta entre sus clientes tanto a monjes muy pobres como al diseñador Calvin Klein, quien se especializa en permitirnos pagar mucho más por el adecuado mucho menos. El trabajo de Pawson es bello y amable. Nos da espacio para respirar. Sin embargo, depende de engaños elegantes.

Una construcción de pocos detalles parecería ser una construcción de pocos secretos. Pero la austeridad en arquitectura supone una transparencia visual y funcional que no proporciona en absoluto. Toda construcción aparentemente sin costuras está llena de uniones y articulaciones complejas, arreglos y retoques que hacen que mil partes se perciban como un todo indivisible, escultural y monolítico. Para lograr que parezca que nos hemos despojado de todo, hay que incorporar todo de forma subrepticia. Lo que parece espartano suele ser de un barroquismo invisible.

En la arquitectura actual, en la que por lo general la mano de obra es cara y los materiales son baratos, hay una tendencia a superponer cosas hasta que todo quede alineado o parezca terminado, ya sea que la forma resultante constituya algo que califiquemos de minimalista, de colonial o de algo a medio camino entre ambos.

Basta con considerar el zócalo que suele ocultar el espacio irregular entre una pared y el extremo de un piso. Hace poco tuve la brillante idea de eliminar ese zócalo y privilegiar un espacio lineal simple y bello, que se vería muy bien si el resto de la carpintería de la casa tuviera una alineación perfecta. El contratista me lanzó esa larga mirada que combina desprecio y compasión y significa: “Sí, eso va a tener su costo.” Tanto en arquitectura como en la vida quienes explotan, conscientemente o no, la estética de la austeridad como vía de encuadrar un debate sobre ética pública, también pueden llegar a descubrir que tiene un costo inesperado.

jueves, 19 de abril de 2012

La estructura de madera más grande del mundo

Metropol Parasol es una construcción gigante que aloja múltiples funciones y revive un emblemático sitio de Sevilla. ¿Nueva tipología urbana o mero artefacto visual?
Las dimensiones de Metropol Parasol dan una idea del impacto que el gigante de madera produce en el espectador desprevenido: 150 metros de largo, 75 de ancho y casi 28 de alto. La estructura se erige en la Plaza de la Encarnación de Sevilla y al verla es difícil no pensar en el Museo de Guggenheim en Bilbao, inaugurado en 1997: edificios insignia, pensadas con la intención de colocar a una ciudad o región en el mapa mundial del turismo.

Diseñada por el arquitecto alemán Jürgen Mayer H., la construcción conocida como "Las Setas de la Encarnación" tiene cuatro niveles a lo largo de los cuales se desarrollan múltiples funciones. Desde una plaza donde pueden realizarse eventos al aire libre hasta un restaurante y un balcón mirador en la cubierta que permite visualizar el casco histórico de la capital andaluza, Metropol Parasol es una cruza de hito urbano y centro multifunción que se destaca en un abigarrado entorno con una presencia singular.



Párrafo aparte para el Antiquarium, un museo ubicado en el subsuelo del edificio que es también accesible al público. Allí se encuentran restos de edificaciones romanas e islámicas que fueron halladas accidentalmente mientras se excavaba en el sector. Atento a las prácticas sustentables, Metropol Parasol fue construida utilizando madera FSC (Forest Stewardship Council), un material certificado que no daña el medioambiente. Y para lograr las formas orgánicas que requería el diseño, hubo que usar piezas de madera micro laminadas unidas entre sí.

miércoles, 11 de abril de 2012

Casas blancas para campesinos


Este proyecto de 19 viviendas en Huelma, Jaén, se inscribe dentro del Programa de viviendas en Venta de Promoción Pública de la Junta de Andalucía basado en la autoconstrucción. Es un programa pensado para que los adjudicatarios participen en la construcción con carácter solidario.
La Junta aportó la subvención para materiales, la redacción de los proyectos de ejecución y paga de la dirección técnica. Los proyectos de arquitectónicos tuvieron que considerar la especifidad, necesidades y capacidad para la ejecución de las obras del grupo de autoconstructores.
Las tipologías prevén la posible evolución de las necesidades familiares y tienen en cuenta que los usuarios poseen una relación laboral con el campo. Por ello el conjunto se articula con una doble relación interior exterior : una fachada de calle más urbana con porche y balcón y una fachada en relación con un espacio comunitario abierto, desde el que se entra a la casas a través de patios individuales .

Las decisiones de construcción están dirigidas a facilitar la tarea de la autoconstrucción controlando el resultado formal del conjunto: muros de albañilería, luces de forjado acotadas, rejas que hacen las veces de parasoles. La escalera se realizó como elemento ligero metálico que facilita la ventilación cruzada y el efecto chimenea para mejorar el confort térmico interior. Tal como requiere el programa, la vivienda tiene la posibilidad de crecer en la azotea de la primera planta.

Espacio comunitario. Todas las viviendas dan hacia un gran patio interior a cielo abierto.


jueves, 5 de abril de 2012

Museo Brandhorst, a un paso de la psicodelia

Se trata de un museo creado por el estudio Sauerbruch Hutton, fundado en Berlin  por el alemán Matthias Sauerbruch y la británica Louisa Hutton, y del cual también es parte fundamental el argentino Juan Lucas Young - egresado de la FADU-UBA y radicado hace años en Alemania-.
La muy sutil envolvente del Museo Brandhorst, en Munich, surgió como una alternativa ante la prohibición de hacer piel de vidrio, a causa del rebote acústico sobre la cuadra. El museo alberga las piezas de arte contemporáneo de un coleccionista particular que las cedió al estado federado de Baviera a cambio de que este construyera el museo, y el proyecto Sauerbruch Hutton gano el concurso internacional.

En este proyecto, la fachada rompe la contundencia maciza del contenedor, cuya volumetria estaba parcialmente prefigurada por el master plan de reconstrucción de la ciudad tras la Segunda Guerra Mundial. La piel se resolvió en barras de cerámica verticales de distintos colores sobre un soporte de perfilería metálica formando una suerte de ondas horizontales.

"El efecto óptico que se consiguió es que la variedad de colores se fusionen en uno solo, que cambia de lejos o de cerca, o según el angulo del observador, es como un gran cuadro abstracto en si mismo", explica Young.





La búsqueda que llevo a encontrar esta solución  no tuvo ningún modelo previo por el cual guiarse. Fue un proceso de experimentación que llevo a realizar una obra de varias capas y tramas superpuestas en las que se combinan elementos verticales y horizontales. La capa inferior esta compuesta por una subestructura de soporte y el aislamiento térmico, que a su vez esta recubierta con largos paneles plegados de acero microperforado, dispuestos horizontalmente, en dos colores alternados de todos cobrizos. Sobre estos se dispusieron 36.000 varillas cerámicas vitrificadas de 23 colores, que al superponerse con el sustrato producen una sensación visual a la que Young define como de "oscilación y desmaterializacion de la envolvente".

El edificio cuenta, ademas de las salas de exposiciones, con un bar y una sala de exposiciones especial en el segundo nivel.
Se puede señalar el contraste entre los colores fríos y apagados de la planta baja- azul, rojo, verde- y los colores cálidos y encendidos del primer piso - amarillo, naranja-. Esto ayuda mucho a la visual del edificio a la distancia, es claro que el museo llama la atención ni bien se visualiza.
Para finalizar la redacción me gustaría aconsejar al lector, que si tiene la suerte de pasar por Munich a lo largo de su vida, se detenga un rato a analizar la obra. No me caben dudas de que el edificio les dará una lección de estética, buen gusto y originalidad, que en muy pocos lados se ve.

Fran